¿Dónde debería uno buscar la respuesta a los misterios más profundos de la vida? No estoy hablando de misterios colectivos como “por qué estoy aquí”. ¿Más de “por qué hice eso”?

Mira a la economía evolutiva. Nuestras acciones fueron programadas en los genes de nuestros antepasados ​​hace 100.000 años porque proporcionaban una ventaja de supervivencia. Tenemos dificultades para comprender los instintos cuando las condiciones externas han cesado o cambiado. Por ejemplo, no entendemos por qué toda cultura contemporánea tiene religión. Creemos que es porque el hombre primitivo no entendía la ciencia. Incorrecto. Es porque el altruismo nos dio una ventaja de supervivencia sobre los homínidos competidores. ¿Podemos deshacernos de la religión ahora que la competencia se ha ido? Solo si lo reemplazamos con otro código de conducta altruista que nos impide brutalizarnos mutuamente. Imagina nuestra estructura social como un castillo de naipes. Quitar o cambiar una tarjeta sin comprender su función puede desestabilizar la estructura y producir consecuencias no deseadas. Uno de esos cambios fue sacarnos de las aldeas tribales a las ciudades, destruyendo así una importante estructura social sin reemplazarla. Perdimos el apoyo y la moderación de los vecinos. Caso en cuestión: Ariel Castro no habría podido esclavizar a las mujeres en una aldea tribal.

Encuentre un grupo social dispuesto a hablar con usted sobre ese tipo de cosas. Las personas religiosas usan la religión para esto, pero cualquiera puede construir una comunidad. Otras personas podrán ver algunos de sus puntos ciegos.